11 mar. 2012

Moebius

Ha muerto Moebius.

El polifacético autor de comics francés ha muerto en París. Es difícil calibrar la importancia de este genio innovador de todos los aspectos de este arte. Introductor en Europa del cómic japonés, colaborador de Hollywood y Marvel. 
Sin él no es posible entender el arte del TBO tras la Segunda Guerra Mundial.



Descanse en paz.








2 mar. 2012

La constitución de 1812

Ante la celebración del aniversario de la constitución de 1812, se me ocurren algunas cuestiones que quizá sea necesario recordar ahora, teniendo en cuenta que en su momento sólo estuvo vigente durante seis años escasos divididos en tres periodos distintos y que el entusiasmo del pueblo ante ella era perfectamente descriptible.

















Como he comentado en muchas ocasiones, considero a la historia susceptible de ser entendida de forma episódica para fabricar la Historia (Ciencia Histórica). En un momento determinado del devenir de Occidente, un mundo, el de las monarquías absolutas manifestado en la alianza de la Iglesia Católica y el trono, se va a romper. Las élites dirigentes de los Estados arrebatan al Rey la soberanía que le viene de Dios para entregársela al pueblo, pueblo que aparece como Deus ex machina, como moderno Prometeo.



















La constitución de 1812, a pesar del serio intento de contemporizar con la monarquía y la Iglesia, es el instrumento por el que en España los ciudadanos, esa minoría de liberales nacionalistas, comienzan a expropiar la soberanía a Dios y al Rey.




















A lo largo de la Edad Media, la época de crecimiento del cristianismo como ideología dominante, la Iglesia era el principal cordón umbilical de la Universitas Christiana. Órdenes como el Temple mantenían seguros los caminos, incluso aquellos sobre los que transitaban los laicos de la ruta de la seda o de las especias. La Iglesia aparecía como la única multinacional permitida y esto molestaba a los poderes emergentes que propiciaron la ruptura, primero en los países protestantes aunque ahí se mantuvo la alianza entre las nuevas iglesias y el poder.

















De esta manera se rompía el antiguo equilibrio de: "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", pues la preponderancia pasó a ser del Estado. El liberalismo culminó su victoria expropiando la soberanía también al Rey y creando el mito de la soberanía nacional. Pero el poder nunca es de todos; a lo máximo que podemos aspirar es a influir y frenar algo las expectativas voraces del Estado, el Leviatán.










En España, la manera de desarmar a una Iglesia que había sostenido a la rebelión del pueblo contra los franceses revolucionarios y luego a las tropas de Don Carlos, fue la desamortización de Mendizábal, político masón y enemigo de la Iglesia. Con la excusa de la economía se produjo de hecho un expolio que pudo haberse evitado, que no sirvió a las finanzas nacionales, pero que privó a la Iglesia de su independencia y su capacidad de oposición y de sostén caritativo del pueblo.


















Como pone de manifiesto Payne en su libro sobre la España católica, la Iglesia no tuvo otro remedio que entregarse a las nuevas fuerzas de la burguesía conservadora para sostenerse económicamente, y comenzó a perder el favor del pueblo. Comenzó el anticlericalismo que será una de las señas de identidad de la España contemporánea.




















Sin embargo, no puedo menos que citar el comienzo de esa constitución desde la triste perspectiva actual.








TÍTULO I: De la Nación española y de los españoles

CAPÍTULO I: De la Nación Española

Art. 1. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.
Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.
Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.
Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

Estados versus poderes globales

Los Estados nación son el resultado de la conjunción de unos poderes soberanos suprafeudales y la construcción de economías de escala, agrupando las viejas naciones históricas, naciones que salían del final medieval y del comienzo del Estado moderno con la alianza del Trono y el Altar. A esto, desde mediados del siglo XX, hay que añadir la aparición de Estados nación en el mundo por analogía a Occidente y como consecuencia de la descolonización. Sin embargo, ya desde el siglo XVIII se venía poniendo en tela de juicio la idea autárquica mercantilista y aparecían las economías abiertas o de libre mercado.














Las características de este libre mercado, en la época inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, eran de una intensidad tan grande como ahora, en términos porcentuales, aunque el comercio internacional estaba fuertemente tutelado por los Estados y las economías de escala eran muy impermeables entre sí. Nos cuenta el Doctor Arazuri, en su libro de crónica periodística "Pamplona Belle Époque", que en la Pamplona de entonces se consumían fundamentalmente productos de la Cuenca con alguna aportación de equipamiento fabricado en el País Vasco y Cataluña y muy pocos productos extranjeros.





















La diferencia no es la importancia de la economía transnacional sino los agentes que actúan en ella ya sean Estados, poderes financieros globales, ong,s, organizaciones internacionales de Estados o poderes ocultos. La capacidad de las fuerzas multinacionales para gestionar la evolución política internacional es la característica del universo mundializado aparecido después de la Segunda Guerra Mundial que, una vez superada la Guerra Fría y la política de bloques, ha dado a luz el mundo global de la caída del muro, Internet y el mercado abierto.










Las formas de jerarquización de las sociedades están basadas en el dinero, el poder y el prestigio, tal y como decía Max Weber; y todas son trasversales, es decir el poder da prestigio y dinero, el dinero prestigio y poder y el prestigio poder y dinero.
















Las organizaciones internacionales cobran una importancia capital. Y esto ya sean empresas multinacionales de capital disperso y mayores medios para actuar flexiblemente, organizaciones no gubernamentales que disponen de capital, influencia y poder, y que siguen el modelo de la Cruz Roja, clubs de poder, de dinero y de influencia que siguen un plan para asaltar el mando. Todas estas entidades juegan en la economía mundial, influyen en nuestras sociedades y son agentes políticos en primera persona.














La asunción por los USA, y ciertas organizaciones militares multinacionales capitaneadas por ellos, del papel de policía del mundo, muchas veces en contra de los intereses nacionales de los propios Estados Unidos (el pueblo norteamericano), y la evidencia del crecimiento de unos poderes ocultos globales que no cesan de presionar para constituir un mundo reedificado ideológicamente y servil ante sus intereses pone de manifiesto un escenario o puesta en escena que no se compadece con los fantasmas ideológicos en los que el común de los mortales nos movemos.








Los países emergentes están encarando la crisis del año 2007 haciendo lo que saben, es decir apretando el cinturón a sus trabajadores, teniendo como tienen un gigantesco ejército industrial de reserva en una economía aneja de supervivencia, lo que lleva a abaratar de manera radical los costes de su producción y hace más atractiva la deslocalización; aunque para cierto tipo de empresas su valor añadido le confiere a Occidente cierta ventaja productiva.










La comprensión por parte de esas potencias emergentes de la necesidad de poseer instrumentos militares y de información para su defensa ante la capacidad tecnológica y militar del complejo militar-industrial occidental, y para defender sus intereses globales, es una característica que señalará el futuro del Gran Juego mundial. Resulta aleccionador el ejemplo de la República Popular China, Estado que heredero de la China tradicional tiene gran tendencia al aislamiento y recuerda las malas experiencias de la política maoísta de internacionalismo proletario en Kenia y Tanzania, que tan mal resultado les dio, pero que se ve obligado por sus intereses económicos globales a no desentenderse de la política mundial.















Lo étnico y el nacionalismo no es ya la ideología dominante del proceso político sino un grito de angustia ante las arrolladoras fuerzas de la historia en la vida de las gentes. Por eso, en un momento como éste, el Estado social y democrático de Derecho debe rearmarse en fuerza militar e inteligencia para proteger nuestras libertades en el proceloso mundo de la crisis global.










El mundo que viene ya no desarrollará su historia en el marco de la nación ni del Estado-nación, tal como solía definirse, ya sea en el plano cultural, político, económico y social. Será en gran parte supranacional e infranacional. Las naciones y el nacionalismo estarán presentes en el futuro pero interpretando siempre papeles subordinados. Los poderes globales atacarán a los viejos Estados porque es más fácil controlar a las nuevas entidades cargadas de maniática etnicidad mítico-fascista.

Geografía e Historia

Recuerdo que en el comienzo de mi actividad como estudiante, y debido a una enfermedad que me obligaba a una cierta inactividad, me convertí en un devorador de tebeos y libros diversos; en estas circunstancias me asaltaban infinidad de dudas sobre los lugares que aparecían en esas lecturas.




























Entonces a mi padre se le ocurrió una idea que tuvo un efecto determinante en mi vida, compró un atlas y la enciclopedia Espasa. De esta manera, adquirí la costumbre de responderme yo a esas dudas fundamentalmente de Geografía e Historia.




























Cuando en el curso de mis lecturas aparecía un lugar desconocido, inmediatamente lo buscaba en el atlas y leía el artículo correspondiente en la enciclopedia, lo que a veces me llevaba a mirar más lugares y a leer más artículos. Hoy existen las bases de datos de internet y para andar por casa Google.





























Es importante en todo caso tener muy presente la Geografía de los lugares que nos interesan, así como la Historia. Todo influye en la ciencia, la economía, la sociedad y desde luego en la política de los territorios.

La justicia universal

La justicia universal es un invento relativamente reciente; antes, sólo en caso de graves delitos de guerra, una de las potencias beligerantes podía juzgar a soldados de la otra parte.









Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, se creó el Tribunal Especial de Nuremberg para juzgar los monstruosos delitos de genocidio y contra la humanidad de los nazis. No podemos engañarnos, aquello fue un tribunal ad hoc y por lo tanto, y a pesar de las incalificables conductas que se juzgaron, no podemos hablar de justicia con mayúsculas.









Luego se establecieron los tratados internacionales sobre los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad, así como la doctrina del caso Camarena en USA que abre la posibilidad de juzgar delitos contra las leyes de un país en otro, siempre que hubieran afectado a naturales del país juzgador.









De esta forma, poco a poco, se ha ido extendiendo la cultura de la jurisdicción universal que aparentemente nos acerca al ideal, pero que en realidad agota la posibilidad de justicia, pues para que haya justicia debe aplicarse la Ley y la Ley por definición está sujeta al principio de territorialidad. Quizá sea por eso que, a pesar de las buenas intenciones de Garzón y compañía, yo no acabe de ver la utilidad de estos tratados; siempre se aplican al mismo lado del espectro político, nadie está juzgando a los responsables del Gulag y de otras barbaridades.

Complejo de inferioridad

Cada vez que salgo de España o recibo información sobre la calidad de determinados servicios en el extranjero, me sorprendo de que casi siempre lo que se hace aquí es mejor y más barato. Sin embargo, parece mentira cómo han conseguido inocular la leyenda negra de este país hasta producir en nosotros una impresión constante de inferioridad.



















Veamos el caso de la acusación de dopaje que un canal televisivo francés (no nos engañemos: Canal Plus) ha hecho, provocando una enorme polvareda que de manera cateta ha movilizado hasta al Rey; hemos olvidado que todos los deportistas de élite se dopan, los franceses también.



















En un diario digital muy visitado, un historiador habitualmente más ecuánime ha conseguido convencer a los liberal conservadores de que la desgracia de España es haber sido un país católico, ya que si hubiésemos abrazado la reforma protestante ahora estaríamos entre los punteros en economía. Se le olvida, como muy bien le han recordado otros cronistas (Pío Moa) que el capitalismo, por cierto en su versión más bárbara, surgió en naciones con población católica abundante, Bélgica, o con fuertes minorías católicas y confesiones protestantes muy parecidas al catolicismo, Inglaterra; de manera que Trevor Roper, quien desarrolló una tesis distinta a la de Max Weber, no daba preeminencia a los protestantes en el desarrollo capitalista sino a las minorías excluidas de la economía agrícola en cualquier sitio.











La prueba del nueve es que los países protestantes más homogéneos, sin minorías, como Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia eran agrícolas, y muy pobres hasta tiempos recientes, y hubo una hambruna a principios del siglo XX que se llevó a la mitad de su población a América.




















Recuerdo las declaraciones de un historiador del arte, inglés ya fallecido, que hablaba deplorando las monstruosidades de los españoles en América (mientras apreciaba la civilización vikinga), como si fuera discípulo del desprestigiado Las Casas que ahora se ha demostrado era un farsante delirante. En contraposición, los franceses con Dominique de Villepin a la cabeza santifican a Napoleón cuyo Imperio no duró y por lo tanto fracasó.


















Es necesario convencerse, como nos indican los historiadores serios, de que no somos ni mejores, ni peores que otros pueblos; ni mas aptos, ni menos aptos que otros para la vida moderna, pero que alguna vez hemos tocado un solo de trompeta en la orquesta de la humanidad. En cuanto a la leyenda negra, ladran luego cabalgamos; hay que aprender a utilizar el judo mental.










Resulta increíble cómo hemos alcanzado con esfuerzo un altísimo nivel científico, a pesar de que en España nuestra economía no facilita la inversión privada en investigación y a la gran dificultad de gestión de la ciencia. Medida en publicaciones en las revistas científicas, la ciencia española es tremendamente rentable (sexto puesto en matemáticas).










Los españoles somos mejores en algunas cosas y peores en otras, pero podemos mejorar en todas. Aún recuerdo a mi padre diciéndome que eramos menos aptos para el deporte de alta competición que los nórdicos y fíjate ahora.