25 ago. 2014

Richard Attenborough

Ha muerto el gran productor, director, actor y guionista de cine británico que fue autor de la película "Gandhi". 
Otra faceta es la de realizador de reportajes sobre la vida salvaje. Ésta es la necrológica de El País.






24 ago. 2014

Alta autoridad religiosa

Desde que abandonó el poder, el inefable había conseguido mantenerse en un discreto segundo plano, al contrario que José María o Felipe; pero poco dura la alegría en casa del pobre... ¿o es precisamente que tiene ganas de hacernos reír como antes?



















Creíamos que Zapatero, después de arruinar España y convertirla en una nación discutida y discutible, no podría hacer nada más, pero no, el que tuvo retuvo y por lo visto se aburre en el Consejo de Estado cobrando un pastón, así que nos ha propuesto lo de la "Alta Autoridad Religiosa".







Zapatero no pretende que las potencias mundiales garanticen la supervivencia de minorías perseguidas y represaliadas en sus países, eso ya está en la carta de la ONU, lo que quiere es un superpapa que establezca cuál debe ser el ideario de las iglesias según el obligatorio credo progresista, una educación para la ciudadanía para adultos.
Imaginemos qué ocurriría si hubiese propuesto una "Alta Autoridad Política" que indique a los partidos qué debe ir en su programa y qué no. Dirían que se establecía una dictadura totalitaria, y en asuntos religiosos es el fin de la Religión.







Ciertamente Zapatero no hace más que, ingenuamente, citar el objetivo masónico más antiguo: una especie de sincretismo pero bajo la autoridad del "Gran Arquitecto del Universo", vamos que se le ve la pata. Una tontería más de las muchas que jalonan su carrera.








Como la cabra tira al monte y la incomprensión del fenómeno religioso, como de tantos, es perfectamente descriptible, me hago eco de algunos análisis certeros, aunque parciales pues provienen de los católicos, a propósito del insigne masón expresidente.







   

El expresidente del Gobierno español, J. L. Rodríguez Zapatero, ha propuesto crear una «autoridad religiosa global» basada en dos pilares: el respeto al pluralismo religioso, la paz y la libertad, y la condena de toda violencia, según cuenta InfoCatólica.







Una autoridad religiosa mundial no es mala idea. Lo es de hecho el Papa, pues el Vicario de Cristo es la máxima autoridad de la única religión en la que subsiste la Verdad completa.







Pero Zapatero sostiene que ninguna religión puede plantearse como «excluyente» ni pretender que sus creencias son las únicas verdaderas, sino que la única «verdad es la libertad, el respeto a todas las confesiones». Ya lo había dicho, aquello de que «la libertad os hará verdaderos», en retruécano de las palabras de Cristo. El problema es que, si ninguna religión es verdadera, no puede haber ninguna verdadera autoridad religiosa. En aquellas cosas en las que no hay verdad, nadie puede estar por encima de nadie: es el ancho territorio de los asuntos opinables.






El progresismo no niega la verdad. Robespierre tenía una verdad en forma de guillotina. Lo que el progresismo sostiene en realidad es que sólo hay verdad en lo político. Lo único absoluto para el progresismo es el poder político. La única verdad es la política. Lo único que verdaderamente importa es la paz social, el avance de las naciones, la mejora de los ciudadanos, el Estado del bienestar, la convivencia solidaria e igualitaria de hombres libres. (Sin duda, acierta en lo que afirma, pero yerra en lo que niega).








Luego Zapatero no propone que haya una autoridad religiosa mundial, sino que haya una autoridad política mundial sobre las religiones. O sea, que las religiones se sometan al poder político. La libertad religiosa está en peligro.


José J. Escandell.



















Me imagino la respuesta del califa Iraquí a estas propuestas tan cool y buenistas. Cuántos problemas se evitarían si hubiese unanimidad progre religiosa... ¿y si hubiese unanimidad política? Siempre tendríamos la suerte de estar gobernados por un progre de pro.

19 ago. 2014

Mahábharata y Upanishads


En la india permanece como religión mayoritaria una de origen indoeuropeo relacionada con los panteones de la Europa pagana. Es la demostración de que una vez hubo una tradición secular que iluminó al mundo y que estaba emparentada con las creencias animistas y paganas de otros ámbitos culturales.

















El origen del Mahabharata.

El Mahabharata es la mayor épica de la India. ‘Mahabharata’ quiere decir ‘Gran India’, la India Sublime. Esta épica sin par tiene seis veces el tamaño de la Iliada y la Odisea combinadas.

El gran sabio Vyasa fue inspirado para escribir esta épica, pero descubrió que le era imposible escribirlo todo, por lo que rezó a Brahma, el Creador.

En la Trinidad Hindú, Brahma es el Creador, Vishnu el Preservador y Shiva el Transformador. Vyasa rezó a Brahma y Brahma descendió en forma humana. El sabio le dijo a Brahma: “Por favor envía a alguien que pueda escribir lo que digo.” Brahma dijo: “Bueno, sólo hay una persona en la Tierra que puede hacerlo, y ese es Ganapati. Invócalo, él puede escribir tu dictado.” Así pues, invocó a Ganapati, el hijo de Shiva.

Ganapati acudió y accedió a escribir con una condición. La condición fue que Vyasa no podría parar; tendría que dictar continuamente, sin interrupción. Si titubeaba o hacia una pausa, Ganapati lo abandonaría. Vyasa consintió y dijo: “Ahora bien, yo también quiero dictarte con una condición, y esta condición es que, a menos y hasta que sepas el significado de lo que te dicto, no lo escribirás. Tendrás que esperar y preguntarme si hay algo que no entiendes.”

Vyasa fue muy astuto. Pensó que podría usar frases complejas y eso llevaría tiempo para que Ganapati las entendiera, y entretanto él podría obtener más inspiración y prepararse para seguir dictando.

De esta manera fue compuesto el Mahabharata.







Los Upanishads son textos místicos de la religión hinduista que desarrollan las creencias paganas asociándolas con la filosofía y las fuerzas de la naturaleza. Probablemente estos textos tienen que ver con el surgimiento de otras tradiciones filosófico religiosas como el budismo y el jainismo.














Los Upanishads conforman las escrituras o escritos sagrados hindúes, y tratan acerca de la naturaleza de Dios y el universo, de la meditación y filosofía. Los Upanishads, escritos en sánscrito, son parte de los Vedas, o textos principales del hinduismo escritos en la antigua India (alrededor de dos mil años antes de Cristo); se han transmitido por el tiempo a través de la tradición oral, como solía hacerse en la antigüedad, de maestro a discípulo. La tradición habla de que los Vedas no fueron precisamente compuestos, sino que fueron revelados a los rishis o videntes védicos. Muchos eruditos consideran que son el conjunto de escritos más antiguos de los que se tiene conocimiento, o sea entre aquellos que han sobrevivido el paso del tiempo.

Se distingue a los Upanishads del resto de los escritos ya que estos son más bien reflexiones místicas o espirituales de los Vedas, una discusión a fondo acerca de su significado más íntimo, y por ello son también conocidos como Vedanta, que quiere decir el fin o la culminación de los Vedas”. Dada su profundidad y elevado tono filosófico es que son la base de la religión hindú, y de disciplinas como el yoga, la meditación y otras formas de prácticas contemplativas (se habla de la escuela de filosofía “Vedanta”).

La pobreza

El problema de la pobreza ha preocupado a la sociedad desde que ésta existe. No me refiero al problema real que se traduce en hambre, enfermedad y pérdida de oportunidades, que también, sino a la teorización de la pobreza.
En la novela de Umberto Eco "El Nombre de la Rosa", se escenifica la polémica sobre el ideal de la pobreza de Cristo en la propiedad o no de una simple túnica. El éxito de la humanidad y de la economía industrial de mercado está en el pasmoso crecimiento demográfico habido; sólo entre 1968 y 2011 se pasa de 3500 millones de habitantes a 7000 millones. Sin embargo, individualmente, la explosión demográfica no va seguida por la creación de empleo subsiguiente, a la necesaria velocidad, por lo que el número de pobres relativos crece. 





 






Cuando se producen cambios sociales amplios, aparecen nuevas necesidades por lo que la disminución de la austeridad genera pobreza relativa, y es cierto que la monopolización de la riqueza es un problema económico que se manifiesta en el aumento del paro. Así pues, necesitamos una caracterización de la pobreza en términos reales (en un tiempo y un lugar) y no exclusivamente relativos que miden más bien la igualdad.




Aquí expongo dos textos que vienen a explicar mucho mejor esta problemática.













El abuso del espantajo de la desigualdad se ha hecho carne en el pensamiento único (me he ocupado de algunas de sus falacias aquí). Apuntamos la semana pasada que Oxfam, ejemplo habitual de dicho pensamiento, había proclamado que la desigualdad mata.



Esta disparatada afirmación aparece en un informe titulado "Gobernar para la Mayoría", que clama por más gasto público y más impuestos que "eliminen la desigualdad", que es una "epidemia". Para eso los servicios públicos deben ser… ¡gratuitos!



Por si uno levanta la mano para protestar, Oxfam se apresura a aclarar que lo que pide es "un sistema fiscal más justo que recaude más de aquellos con mayor poder económico (…) incrementando la recaudación sobre los más ricos", que por supuesto nunca define, pero el mensaje está claro: todo va a ser estupendo y lo pagarán… otros.





Para lograr tan benévolo objetivo hay que "luchar contra la desigualdad", es decir, luchar contra las elites, las multinacionales, los paraísos fiscales… pero nunca contra el poder. Al contrario, la desigualdad entre el Estado y sus súbditos no les quita el sueño a los señores de Oxfam: más aún, le dan la bienvenida, oponiéndose a todo lo que sea libre, incluso a las escuelas privadas… si son baratas. Todo tiene que venir de los impuestos y nada con programas "privados u optativos": vamos, que deben ser públicos y obligatorios.



Y si uno persiste en protestar, va la prueba final: "Además, la desigualdad económica pone vidas en riesgo: cada año, solo en los países ricos, mueren 1,5 millones de personas por la elevada desigualdad de ingresos". Esto ya es una cosa muy seria: la desigualdad mata.



La prueba que presentan es el artículo "Income inequality, mortality, and self rated health: metaanalysis of multilevel studies", de Naoki Kondo, Grace Sembajwe, Ichiro Kawachi, Rob M. van Dam, S. V. Subramanian y Zentaro Yamagata. Estos especialistas en salud y nutrición parten de dos ideas asombrosas. Una es la identificación entre desigualdad y pobreza: "Una sociedad muy desigual implica que un segmento sustancial de la población es empobrecido, y la pobreza es mala para la salud"; y la otra es la siguiente:



"La desigualdad de rentas afecta a la salud no sólo de los pobres sino también de los ricos (…) por el estrés psicológico derivado de las comparaciones sociales envidiosas así como por la erosión de la cohesión social".



Con estas bases tan disparatadas acometen un metaanálisis, es decir, un análisis de los análisis de otros, referidos en su mayor parte a los países ricos, y concluyen que los estudios demuestran que hay que reducir ya la desigualdad y salvaríamos vidas, "si la relación desigualdad-mortalidad es realmente causal", es decir, precisamente lo que deben demostrar.



Reconocen la heterogeneidad de los estudios, pero no analizan variables tan cruciales como la existencia de Seguridad Social, los mercados de trabajo y la inmigración. Al final admiten que la desigualdad puede deberse a muchas causas, y que el índice Gini resume la distribución independientemente de su forma, de manera que un Gini elevado puede ser el resultado de un elevado número de individuos muy ricos o de individuos extremadamente pobres.



En resumen, como suele suceder, detrás de las consignas alarmistas que reclaman más y más usurpaciones de la libertad hay más entusiasmo que razones.










Desde hace más de un año venimos escuchando cada vez con más frecuencia la cifra de que un tercio de las familias españolas pasa hambre. Todo comenzó cuando Unicef y la ONG Save The Children publicaron sendos informes en los que denunciaron que entre 2,2 millones y 2,8 millones de niños viven en hogares "en riesgo de pobreza o exclusión social". Bastó que, a partir de entonces, varios medios de comunicación equipararan riesgo de pobreza con pasar hambre para que en septiembre de 2013 el PSOE registrara una iniciativa parlamentaria en la que denunciaba que "tres de cada diez niños se van a la cama con hambre". Hoy la cifra ya constituye un lugar común en el debate político y es instrumentada recurrentemente por todos aquellos que se oponen a cualquier recorte del gasto público, incluyendo los de Podemos e Izquierda Unida. El mantra es recurrente: recortes = hambre.






Sin embargo, y a pesar de su muy extendido uso, la cifra de que un tercio de las familias españolas pasa hambre es radicalmente falsa. Como ya hemos indicado, se equipara familia que pasa hambre con familia que se halla en riesgo de pobreza o exclusión social. Ciertamente, la imagen que todos tenemos en la cabeza de pobre es la de una persona que tiene dificultades para alimentarse, pero Eurostat define en términos muchísimo más amplios qué es una persona o familia "en riesgo de pobreza o exclusión social". En concreto, se incluye a una persona o familia en esta categoría cuando se halla en al menos una de estas tres situaciones:

  • Renta por debajo del umbral de pobreza. El umbral de pobreza se define como el 60% de la renta mediana de un país; por tanto, una persona está por debajo del umbral de pobreza si cobra menos del 60% de la renta mediana del país. Así las cosas, en 2013 el umbral de la pobreza en España era de 9.300 euros anuales para un hogar unipersonal y de 19.600 euros para un hogar con dos adultos y dos niños. Todos aquellos que cobraran menos eran considerados personas en riesgo de pobreza o exclusión social.
  • Privación material severa. Se entiende que un individuo o familia se hallan en una situación de privación material severa cuando no pueden permitirse al menos cuatro de estos nueve gastos: 1) la hipoteca, el alquiler y otras facturas como la electricidad o el gas; 2) una semana al año de vacaciones fuera del hogar familiar; 3) consumo de carne, pescado, pollo (o su equivalente vegetariano) al menos una vez cada dos días; 4) imprevistos (definido como la doceava parte del umbral de pobreza: es decir, 775 euros en hogares unifamiliares y 1.633 euros en hogares con dos adultos y dos menores); 5) teléfono fijo o móvil; 6) televisión en color; 7) lavadora; 8) automóvil; 9) temperatura adecuada en el hogar (tanto frente al frío como frente al calor).
  • Baja densidad de empleo en el hogar. Un hogar exhibe baja densidad en el empleo cuando aquellos de sus habitantes con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años trabajan en conjunto menos del 20% de los meses que podrían hacerlo. Por ejemplo, si en un hogar con dos adultos se ha trabajado en total menos de cinco meses al año, ese hogar se considera que exhibe una baja densidad en el empleo y que, por tanto, está en situación de riesgo de pobreza o exclusión social.







Como vemos, los criterios para calificar a una persona como "en riesgo de pobreza o exclusión social" son mucho más amplios que lo de pasar hambre. O dicho de otra manera, habrá mucha gente que no pase hambre y que entrará en la categoría de riesgo de pobreza o exclusión social; por ejemplo, una que lleve un año parada, que disponga de ahorros y que cobre la prestación por desempleo será calificada como "en riesgo de pobreza o exclusión social" (por el tercer criterio) y, sin embargo, no estará pasando hambre. De hecho, sólo uno de los elementos del segundo criterio (la privación material del consumo de carne, pescado o pollo al menos una vez cada dos días) se acerca a la definición de pasar hambre, si bien de manera muy incompleta: una mala alimentación (malnutrición) no es lo mismo que falta de alimentación (desnutrición); de hecho, en la malnutrición se incluye también la obesidad.



Sea como fuere, ¿sabemos cuántas familias en España se ven privadas de comer carne, pescado o pollo al menos una vez cada dos días? , el 3,5% de todos los hogares y el 3,6% de todos los menores de 16 años: casi diez veces menos que el 33% divulgado por diversos políticos y medios de comunicación. Por tanto, estamos hablando de 640.000 hogares y no de más de 5,5 millones; y de 286.000 niños, no de 2,8 millones.

Evidentemente, no se trata de quitar importancia al asunto, pero tampoco de sobredimensionar y exagerar el drama: en 2006, en plena burbuja inmobiliaria y con el gasto público en plena expansión, ese porcentaje era del 3,9%, cuatro décimas superior al actual. Asimismo, en Suecia, el número de familias con incapacidad para comer carne, pollo o pescado al menos una vez cada dos días asciende al 2%, en Noruega al 2,5, en Finlandia al 3,2, en Francia al 7,4, en Alemania al 8,2 y en el conjunto de la Eurozona al 8,5. ¿Había una tragedia alimentaria en España en 2006? Si la había, nadie hablaba de ella, y, desde luego, la continua expansión del gasto público propia de esos años no consiguió aplacarla. ¿Hay una tragedia alimentaria en Finlandia, Francia o Alemania? No lo parece, y en todo caso no nos habremos enterado de que la tragedia alimentaria en España es la mitad de grave que en Europa y similar a la de los ejemplares países nórdicos.
Entonces, ¿por qué muchos de nuestros políticos y medios de comunicación utilizan como ariete el dato completamente falso de que un tercio de las familias españolas pasa hambre? Pues porque se trata de instrumentar política y electoralmente una tragedia como el hambre para llegar al poder. Lo verdaderamente relevante no es el número real de personas que sí sufren hambre en España, sino frivolizar la estadística y el sufrimiento ajeno para arañar votos. En el fondo, lo mismo les da ocho que ochenta hambrientos: lo que no les da en absoluto igual son ocho u ochenta votos.




 

12 ago. 2014

El club de los poetas muertos

En 1990 se estrenó en España "El Club de los Poetas Muertos". En la película Robin Williams, representando al profesor de literatura John Keating, hace el papel del profesor interesado en entusiasmar y en enseñar a pensar a sus alumnos. En la práctica esto es muy difícil y hace falta tiempo y esfuerzo para aprender a amar el conocimiento. 



Pero la película nos habla de ese profesor que engancha aunque sea al 10% de sus alumnos.
He visto a Robin Williams en "Good Morning Vietnam" sobre un locutor de radio histriónico empeñado en entretener y evadir un poco a los combatientes enterrados en el barro.


Hoy ha muerto en su casa, harto de una vida hundida por el Parkinson y la locura.

Descanse en paz quien tanto nos hizo reir.

8 ago. 2014

La India



No se sabe con certeza de dónde vinieron ni en qué momento exacto llegaron los primeros pobladores de la India. Investigadores dignos de todo crédito han analizado la población de ese "reino" excluyendo adiciones posteriores; se han basado, ante todo, en su lengua, costumbres, tipos, etc.
















Desechando, por tanto, hipotéticas teorías, podemos afirmar con seguridad que se distinguen tres clases de grupos étnicos: los drávidas, los arios y las tribus de la montaña. Estos parecen ser los pobladores más antiguos de la India; actualmente están refugiados en las montañas y zonas menos favorecidas, pero hubo un tiempo en que eran los únicos señores del territorio. Parece ser que fueron empujados a esta su situación actual, por la llegada de otras tribus. 

















Los primeros invasores fueron drávidas, y se supone que llegaron hacia la India procedentes del oeste. Los últimos, los arios, vinieron del noroeste, y de éstos tenemos muchos más elementos históricos para su estudio.
Se puede considerar, dentro del proceso de formación de la población india, como incursiones menores, la llegada de los escitas y los hunos, y más recientemente los conquistadores musulmanes y los emigrantes de Persia y Afganistán.
No será completa esta relación si olvidamos a los árabes, judíos y armenios, los cuales se establecen en el país como traficantes, lo esclavos, en su mayoría asiáticos y africanos, llegaron con el tiempo a formar un número considerable dentro de la población. 















Algunas de estas razas conservaron a lo largo del tiempo su individualidad; sin embargo, otras, como los traficantes antes mencionados, se mezclaron con las razas autóctonas, llegando a formar una clase conocida con el nombre de Moplah. La llegada de los europeos (griegos, macedonios, portugueses, franceses e ingleses) también dio lugar a una mezcla de razas que en un principio se denominó euroasiática y más tarde angloindia.

















Como es de suponer, estas diversidades llevaron consigo diferencias en la lengua, la religión y las costumbres. Dentro de las lenguas hay una marcada diferencia; sin contar con las tribus de la montaña, el país puede dividirse en dos zonas lingüísticas diferentes, la zona sur habla el "dravídico", y el norte el "hindi".
El dravídico, hacia el este, se ha desdoblado en una serie de dialectos, por lo que el idioma oficial, para su propio entendimiento, es hoy día el inglés. En la parte occidental de la península existen también varios dialectos, todos ellos partiendo de la raíz aria, aunque con alguna influencia del dravídico.
El "hindi" se habla en las llanuras del Ganges y en todo el norte de la India, se podría decir que es el idioma más representativo del país. Un dialecto importante del hindi es el indostaní; éste es la mezcla entre el persa llevado a la India por los invasores y el hindi, idioma de los moradores de la India del norte. 




















Os preguntareis cómo no he hecho mención del idioma que el hombre de la calle cree el oficial y único de la India, el "sánscrito". Es cierto que es la lengua oficial, pero es una lengua muerta, conocida sólo por un grupo muy reducido de la población dentro de la clase intelectual. Al sánscrito, en una tabla de valores, se le podría equiparar a las lenguas madres europeas, el griego y el latín. Los expertos la consideran la lengua madre de todas las lenguas indoeuropeas.


















Esa prodigiosa diversidad de razas y lenguas se manifiesta también en las "castas" mezcla de definiciones religiosas, de clase social y raza.